jueves, 2 de octubre de 2014

Nos prometeel cielo, pero...

¡Ojo! Pablo nos promete el cielo, pero visita con frecuencia el infierno bolivariano. Nadie mejor que un periodista andaluz para leerle la cartilla a este iluminado, que se resbala pretendiendo quitar aquí la tiesura con más tiesura. Je, je,...


viernes, 22 de agosto de 2014

No cierren los ojos a su suerte

Ésta no es la Venezuela que vivió ella de pequeña, ésta es la patética Venezuela de Podemos, sí, de aquel Podemos que enmudeció a Venezuela, que la mantiene sumida en la oscuridad y en la miseria, y ahora, aprovechando la desconfianza social hacia los políticos en España, es fuente de inspiración para intentar importar la misma penuria. Su chaval de cuatro años le pregunta si algún día podrá vivir en un país libre, sin la puta tarjeta de mierda para poder echarse algo a la boca en las interminables colas que el impresentable gobierno venezolano administra para alienar al pueblo con la misma miseria que genera. La tragedia venezolana también puede llegar a ser la nuestra si cerramos los ojos a su suerte. Piensen en lo que en España disfrutan a pesar de los contratiempos y dificultades, y en lo que pueden perder con opciones alternativas donde la letra pequeña muestra un recelo sistemático en las instituciones que hoy garantizan a los ciudadanos la preservación de esos valores en los que una sociedad libre, democrática y moderna, se asienta. Échenle una ojeada al vídeo, no tienen nada que perder.

domingo, 10 de agosto de 2014

Economía real o de delirio

En fin, quizás un simpático ejemplo de economía de "demanda" (término que usa el portavoz de Podemos-España para acuñar su "intención" económica) y de delirio sea oportuno para ilustrar la ocasión. ¿Cuba? ¿Venezuela? ¿Corea del Norte? Sí, Venezuela. En Venezuela impera una bonita economía de “demanda” donde la miseria y el hambre se adueñó de la calle.
Este tipo de políticas económicas son las caducas recetas que el carismático líder salvador de Podemos cree que deben de aplicarse aquí para resolver nuestros problemas, negando la evidencia, que las cuentas podrían cuadrar difícilmente, y la espiral de déficit generada nos llevaría a la quiebra.
La prosperidad no viene del viento, ni de aunar el poder económico y político en las mágicas manos de un iluminado mesías, viene del esfuerzo y compromiso que cada uno de nosotros ponga para mejorar su propia condición dentro del mayor grado de libertad económica que nos permitan, pudiendo contribuir así a la prosperidad de todos, incluso de los realmente necesitados, porque así habrá solvencia y recursos para poder atenderlos. Es curioso que donde no hay libertad económica tampoco la hay política, y los de Podemos no ponen reparo al alienamineto social, económico y político, para "salvarnos" de una supuesta quema. Daniel Lacalle los delata con claridad. Por favor, no se pierdan el vídeo, y abrán bien los ojos, porque la economía aplicada por algunos puede llegar a ser una dura experiencia para todos, como la que sufren los venezolanos, por ejemplo.


martes, 1 de julio de 2014

Nathan East. America The Beautiful

Sólo nos falta añadir los poemas de Walt Whitman para descifrar el enigma del Nuevo Mundo y a definir América, su democracia atlética....

 

domingo, 29 de junio de 2014

SICAV sí, marxismo no


Presentar a las SICAV (Sociedad deInversión de Capital Variable) como un producto financiero que oculta tras de sí un ventajoso trato fiscal para satisfacer el depravado afán de lucro de todos aquellos que echan mano de ellas es realmente un despropósito. La ignorancia y la demagogia sobre el sistema financiero en la que algunos están sumidos, vendiendo a ultranza que hay una opción alternativa donde el dinero mostrará un rostro amable más allá de que alguien pueda sacar un duro a su propia cuenta, se ha cobrado una víctima. Un miembro del clan de la izquierda más "siniestra" de Europa ha renunciado a su escaño, expiando así sus “pecados” por incurrir en una herejía. Ha pecado vilmente rompiendo el precepto comunista que impide a uno de sus miembros poner a circular su dinero con la pretensión de que allí donde se requiera puedan disponer de él, a cambio, eso sí, de que revierta en su propia cuenta parte de la riqueza que genera. Las SICAV tributan, pero debido a su particular forma de rendir tributación, invitan a los inversores a que pongan a disposición de todos los que lo precisan el capital que les sobra, entre otras cosas, para poder satisfacer finalmente la necesidad de financiación que a cualquier país le urge. En menuda historia nos van a “embarcar” los que siempre ven vileza en el sistema financiero, origen de todo mal en el estrecho y precario imaginario económico de esta izquierda increíble que ahora “amenaza” a Europa. La esencia del sistema financiero es poner a disposición de quienes lo necesitan el dinero que le sobra a los demás. Si el sistema financiero funcionara como esta gente pretende hacernos creer, la miseria sería una institución. Sabiendo de antemano lo que se prepara, os dejo aquí este texto políticamente incorrecto que acabo de esbozar para que nadie me diga luego que no lo he advertido.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Se acabó. Adiós, y gracias

    Esto es todo amigos. Se acabó. Gracias por haber comprometido algo de su tiempo en la lectura de este blog. Como ciudadano, libre y anónimo, sólo me queda la duda de saber si un país como éste realmente merece dos líneas más. En fin, otra vez será, pero ya no de este tema.

Gracias.
Iam Salty Blog.

lunes, 26 de agosto de 2013

Sobre la deuda y el PIB

Siempre me he preguntado si acumulando cierto nivel de deuda un país pudiera dejar de pagarla. Es cierto que se usa un ratio entre la deuda pública y el PIB para conocer, de forma muy genérica, cuanto tiempo invertiríamos en pagar esa deuda dedicando todos los bienes y servicios generados en un año. Actualmente este ratio está al 90%, o sea, que la deuda acumulada equivale al 90% de los bienes y servicios generados durante un año, es decir, al 90% del PIB (Producto Interior Bruto). Es obvio que no destinamos todo a pagar la deuda, pero es cierto que si el PIB mejora, los impuestos recaudados son mayores, permitiendo hacer frente a la deuda pública con mayor garantía. Me tranquiliza saber que en alguna ocasión hubo países con más del 200 % del PIB en deuda pública (países víctimas de una guerra), y en un plazo muy razonable la dejaron al 50% del PIB. Todo esto parece estar más ligado a nuestra credibilidad en los mercados financieros para poder hacer frente a los pagos de deuda durante un período de tiempo concreto, y a la necesidad de liquidez para poder afrontar gastos puntualmente, que a la posibilidad real de quiebra o insolvencia de un estado. Si mejora la economía aumentará el PIB, y si además se controla el déficit público, mejoraremos notablemente la perspectiva que los mercados tendrán de nosotros para afrontar los pagos de esa deuda pública acumulada.
Imagínense, grosso modo, que una persona llamada Maravillas tiene un PIB de 24000€, es decir, lo que gana en todo el año, y una deuda acumulada de 21600€. El ratio deuda/PIB es de 0,9, es decir, el 90% del PIB, o aproximadamente 11 meses del año para pagarla, dedicando todo el PIB a ello. Además del PIB, tendremos que tener en cuenta el déficit público y los intereses. De forma simplificada, para poder hacernos una pequeña idea de las cosas, si dedicamos ¼ del PIB a pagar la deuda, a un interés del 6% y con un déficit público del 3% anual, necesitaríamos aproximadamente 6 años para pagarla. Si los intereses y el déficit son menores, y además la economía mejora, es decir, aumenta el PIB, el ratio caerá apreciablemente. En fin, espero que excusen mi atrevimiento con el cálculo, pero creo que nuestra imagen como país mejoraría si lográramos bajar el ratio entre deuda y PIB, pero, sobre todo, podríamos hacer líquidos los papelillos con mayor facilidad cada vez que los recursos que demandemos escaseen. Eso creo.