Miles de personas no han podido
disfrutar de este momento porque el año viejo se ha prodigado en
desamparo, pudiendo así hacer la peste su trabajo de forma implacable
segando la vida de muchos a los que en un acto de recuerdo como éste
todo el mundo debería rendirles la consideración debida. Sólo una
cadena de televisión lo retransmitió, y hubo alguna otra que
retransmitió el recuento de las uvas censurando la bandera, emblema
inequívoco del dolor y respeto que los que hemos vivido este momento les
rendimos a los desafortunados que nunca volveremos a ver, dolor y
respeto que cierta mierdaza política siempre encuentra oportuna disculpa
para poder negarlo. Decadencia y desarraigo, diría yo, ya que el
desapego a esos valores que nos aúnan, que perpetúan nuestra democracia,
el progreso y la libertad, rendidos ante el delirio y la demagogia de
los charlatanes republicanos, nacionalistas o no, lleva consigo la
pretensión de la neocasta de calzarnos una república bananera a imagen y
semejanza de la espantosa dictadura bolivariana que tan bien conocen
ellos. No hay que rendirse cuando la magia no funciona y la
enfermedad y la muerte enmudecen las calles, no hay que callar cuando
los que viven mejor que nadie a cuenta de nosotros mismos no están por
la labor de preservar todo aquello que nos permitió vivir hasta ahora
con la libertad y prosperidad que conocemos, y no debemos permitir que
semejante esperpento político se adueñe de nuestras vidas para sumirnos
en la más absoluta miseria social, política y económica, como la que
rige la vida de la desafortunada gente que sufre en los países en los
que nuestros salvapatrias siguen perpetuando esas dictaduras que los
atenazan.
El hombre es humano porque crea tecnología. Llegamos hasta aquí, a este paraíso, a esta vida plácida nunca vivida anteriormente, gracias a la evolución tecnológica. Nadie puede negar que la tecnología es el elemento más importante de la cultura de nuestro tiempo, y nuestros jóvenes deben de asimilar los elementos esenciales de nuestra cultura para que puedan llegar a ser ciudadanos de primera, para que puedan desempeñar su trabajo en el futuro y para que puedan ejercer sus derechos en una sociedad libre, democrática y tecnológicamente avanzada. El hombre pulió la piedra para que penetrara con mayor facilidad en los cuerpos de los animales que pretendía cazar; aprendió luego a usarla en contra de sus semejantes. La ambivalencia tecnológica, lo bueno y lo malo de la tecnología, depende exclusivamente de la voluntad de aquellos que la usan. Desafortunadamente, mucho más peligroso que la tecnología es la ideología, y recordar que muchos paraísos emergentes están ausentes del resto del mundo como ausentes están sus ciudadanos de la tecnología que aquí nos mueve, precarios en todo, y desde poder pillar algo a la boca a encontrar una simple aspirina, dependen del buen humor de algún que otro simpático sátrapa.
Post Scriptum Donde hay productividad, hay prosperidad; donde hay prosperidad, hay recursos para poder atender a todo aquel que realmente lo necesita. Que no os engañen, que no os cuelen la generosidad por la prodigalidad de los que despachan alegremente los billetes de los demás. Donde más control hay, más miseria crece, y todo, porque para poder pretender ayudar a los demás sobran los mantras de quienes no producen nada, y son los que acaban arruinándolo todo, haciéndonos creer que son las máquinas y el progreso los que lo empobrecen todo.
En su día, aunque la basura que la corrupción arrastró dio mucho de sí para cuestionarlo todo, cuestionar abiertamente nuestra transición y nuestra democracia sólo lo hacen quienes realmente no quieren ser partícipes de un albedrío político ejemplar como el que disfrutamos, porque nuestra democracia les queda grande, y esta bendita democracia nuestra es algo más que votar, es preservar la libertad de expresión, la división de poder y la soberanía. Justamente, esto es lo que la neocasta no quiere entender, porque el referente inequívoco de sus políticas está en El Caribe, en esa democracia “ejemplar” que ahora está teñida de miseria, y que ellos giran la cabeza cuando les toca condenar o señalar abiertamente a aquellos que son responsables directos de los excesos que se cometen en ese país, que ha perdido la oportunidad de ser un paraíso precisamente cuando Chávez llegó al poder, y Maduro lo “heredó” ejerciéndolo como su mentor le enseñó, a palos. ¿Qué podemos esperar de los justicieros de nuestra corrupción cuando defienden lo indefendible en el “paraíso” que aman? ¿Quién “asesoró” a esa gente que ahora pisa a su pueblo? En fin, lo que hay detrás de algunos no es más que cuestionar claramente nuestra Transición y nuestra Democracia, con mayúsculas, el período de nuestra historia con mayor paz, prosperidad y libertad, porque el referente inequívoco de su política, eso que llaman “leninismo amable”, no tiene nada que ver con la democracia y la libertad que celebramos. En suma, nuestra democracia no tiene la culpa de los problemas que nos generan ciertas personas, y en la “democracia ejemplar” que nos tienen reservada algunos, no hay ninguna garantía, ni división de poder, ni nada que pueda mejorar lo que tenemos, con el evidente riesgo de perder todo aquello por lo que hoy debiéramos estar orgullosos.
No sé si saben que nuestra Constitución
es el texto constitucional progresista que está echando más años con
vida en España, y una de las más extensas de Europa. También les diré
que fue el exalcalde de Madrid, el profesor Tierno Galván, quien redactó
el Preámbulo de nuestra Carta Magna, y el Nobel Camilo José Cela el que
revisó gramaticalmente el texto constitucional definitivo. Nuestra
Constitución fue ratificada por el pueblo español el 6 de diciembre de
1978 con el 88,54% de los votos a favor, y una abstención del 32,89%.
Curiosamente, en Cataluña se ratificó con los votos a favor del 90,46%.
¿Qué
nos garantiza? Nos garantiza el principio de legalidad, es decir, que
todo poder público debe de estar sujeto a la ley y no al capricho de
algún iluminado; la jerarquía normativa, es decir, que una ley de rango
inferior no puede vulnerar ni contradecir una ley de rango superior; la
publicidad de las normas, es decir, hasta que no se publican en el
Diario Oficial y así poder todos conocerlas, no podrán aplicarse; la
seguridad jurídica, es decir, las garantías que ofrece el estado a las
personas y a los bienes de que el derecho no será violado; la
irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o
restrictivas de derechos individuales, es decir, que no pueden
sancionarnos con normas que entraron en vigor después de haber cometido
algún delito; etc., etc.. Hermosas garantías para prevenir que el
derecho a la libertad, a la propiedad, al libre acceso a la información,
al cumplimiento de las leyes, etc., no sea comprometido
arbitrariamente.
El populismo es el atajo por el cual se
juega con las pasiones, ilusiones e ideales de la gente, por prometer lo
que es imposible aprovechándose de su miseria, dejando fuera toda la
razón y la lógica en la toma de decisiones; en suma, juega con la
necesidad para, sencillamente, imponer una dictadura. El populismo ama
tanto a los pobres que los multiplica. Interesante discurso de Gloria
Álvarez (Movimiento Cívico Nacional de Guatemala), cuya idea principal
ojalá estuviera así de clara para mucha gente, que parece reaccionar de
una forma un tanto pueril a la llamada de revancha lanzada por el
"leninismo amable" que está emergiendo en España. Tienen que
eschucharla, el discurso es muy revelador.
Las diferencias en el disfrute de los bienes, las desigualdades reales en la sociedad, deben ser el resultado de la misma libertad, esto es, de las diferencias en el esfuerzo, en el trabajo y en el mérito. Adolfo Suárez
En fin, tener que oír a los líderes de
Podemos que la transición fue una estafa es algo que me indigna
profundamente. Solamente hay que escuchar los discursos de aquellos
hombres que protagonizaron la transición y compararlos con los tweets de
Monedero y compañía, y un hedor a letrina intelectual que parece surgir
del ratón se vuelve inevitable. La democracia es algo más que votar, es
preservar la libertad de expresión, la división de poder y la
soberanía, y todo eso tan elemental todavía no lo tienen claro los
líderes de Podemos. El Espíritu de la Transición, que no era otro que
el compromiso y la tenacidad para devolver la libertad y la oportunidad
al pueblo para que se hiciera dueño de su propio destino, lo encarnaba
él, el Presidente con mayúsculas Adolfo Suárez. Gracias a los
protagonistas de la transición, está en nuestras manos que en el futuro
no nos sobrecoja algún líder carismático que pueda comprometer aquel
legado. Aunque era un crío, guardo un particular recuerdo de Adolfo, por
eso le doy especialmente las gracias. El cuerpo de Adolfo Suárez y su
mujer reposan en el convento de Mosén Rubí, a doscientos metros de la
catedral de Ávila, con el siguiente epitafio: “La concordia fue
posible”. Que Descansen en Paz.El siguiente vídeo es un buen testimonio
del espíritu de aquellos brillantes años, que todo el mundo debería
recordar para no incurrir en la torpeza de entregarse en las urnas al
melodioso encanto de la demagogia.
Quizás en España la gente debería tomar
buena nota de lo que ocurre en la Venezuela chavista (o "inmadura"), ya
que una buena parte de la población parece entregada sin reparo alguno
al advenimiento, al delirio y a la demagogia, del llamado "chavecito
español", el mesías y líder "carismático" de Podemos que es condescendiente con
regímenes totalitarios como el de Venezuela. 24763 asesinatos
registrados en el 2013 en Venezuela no parece cuestionar un régimen que
es un espanto miren por donde lo miren, y que a mí juicio parece claro
que hurtó la democracia, la libertad y la justicia, al pueblo
venezolano. Este vídeo SOS Venezuela es conmovedor, y lo dice todo.